▷ Tipos de despido: los 3 motivos por los que pueden despedirte

Tipos de despido: los 3 motivos por los que pueden despedirte

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¿Qué es un despido?, ¿cuáles son los tipos de despido más comunes?, ¿cuándo se considera que el despido es nulo o, por el contrario, procedente? En este artículo te lo explicaremos todo.

Qué es un despido

El despido es la acción por la cual el empresario decide dar por terminado el contrato de trabajo y toda relación laboral con el empleado.

En algunos países, entre los que se encuentra España, el despido es libre. Esto quiere decir que el empresario puede despedir al trabajador cuando él lo considere conveniente. Sin embargo, en muchas ocasiones debe cumplir con algunas exigencias legales para poder proceder con el despido.

Tipos de despido

Veamos ahora cuáles son los tipos de despido que existen y cuándo se consideran válidos.

1. Despido disciplinario

Este se lleva a cabo cuando se considera que el trabajador ha cometido alguna falta grave o ha incumplido con sus obligaciones laborales. Puedes declararse procedente, improcedente o nulo.

Algunas faltas que justifican este despido son:

  • La desobediencia e incumplimiento a las órdenes del empresario.
  • Ser agresivo o irrespetuoso de manera verbal o física, no solo con el empresario sino también con sus compañeros de trabajo.
  • El abuso frecuente de alcohol y sustancias psicotrópicas que repercuten de manera directa en el rendimiento laboral.

2. Despido colectivo

Esta acción se realiza cuando, por causas financieras, organizativas o sistemáticas, se tiene que terminar el contrato con varios trabajadores al mismo tiempo. La cantidad de empleados a despedir dependerá del número con el que cuente la empresa y la situación de necesidad de la misma.

Para que se considere despido colectivo tienen que abandonar la empresa los siguientes empleados:

  • 10 trabajadores en las empresas de hasta 100 empleados
  • El 10% de la plantilla en compañías de entre 100 y 300 empleados
  • 30 trabajadores en las empresas que ocupan a más de 300 personas

3. Despido objetivo

En la mayoría de las ocasiones estos despidos se llevan a cabo por causas económicas e, incluso, por la falta de adaptación del trabajador o de capacidades para el puesto de trabajo. Cabe resaltar que en algunos casos el trabajador no tiene culpa de la situación que ha causado su despido.

Por ello es importante proceder de la manera correcta para llevar a cabo este despido, ya que de lo contrario puede ser declarado improcedente.

Por lo tanto, las condiciones que deben tomarse en cuenta para hacerlo de forma adecuada son estas:

  • Notificar al trabajador mediante una carta de despido, en la que se expliquen los motivos por el cual se lleva a cabo este proceso y la fecha en que tendrá efecto.
  • El empresario debe avisar con 15 días de anticipación.
  • Ofrecer al trabajador la indemnización adecuada mediante un cheque, en efectivo o un ingreso previo.

Cuando no se realizan los despidos de la manera correcta o si el empleado no está de acuerdo, puede llevar el caso ante un juez, quien examinará y dictaminará si el despido es procedente, improcedente o nulo. Entremos en mayor profundidad en estos conceptos.

Despido procedente

Cuando el despido se considera procedente es porque cumple todos los requisitos exigidos por la ley y la empresa ha podido justificar las causas del mismo, lo cual permitirá que el proceso se lleve a cabo de la forma correcta y que el empresario no reciba más consecuencias de las que establezca el Estatuto de los Trabajadores.

Por lo general, se refiere tanto al despido disciplinario como al objetivo siempre y cuando las causas sean ciertas y justificadas. Las causas más frecuentes de un despido procedente son la desobediencia o indisciplina, la ausencias o retrasos sin justificación, el descenso en el rendimiento laboral y el acoso laboral u otras conductas discriminatorias.

Despido improcedente

Este tipo de despido suele ser el más habitual, ya que no existe una causa de despido justificada o las mismas no se pueden acreditar. Se produce cuando el empresario de manera unilateral decide prescindir de alguno de los trabajadores de su compañía sin que existan problemas disciplinarios o causas objetivas.

En estos casos, la compañía tendrá que indemnizar al trabajador con una cantidad que en España asciende a 33 días por año trabajado (serán 45 días por año trabajado con anterioridad al mes de febrero del año 2012).

Despido nulo

Un despido nulo se da cuando el empresario lleva a cabo el procedimiento sin tomar en cuenta las leyes del país, viola los derechos del trabajador o lo discrimina por su religión, cultura o raza.

En caso de que el agraviado no esté de acuerdo con los motivos por los que se quiere procesar su despido, tendrá 20 días para impugnarlo. Si no se le ha hecho llegar la carta de despido, o la recibe pero los motivos que están expuestas en esta no son lo suficientemente justificados, el despido se podría considerar improcedente.

Estos son los tipos de despido que existen en España. El más frecuente es el improcedente, que lleva aparejada una indemnización al no existir causas objetivas para el cese de la relación laboral.

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