Qué es un autónomo societario y cuál es su cuota

autonomo societario

Cuando se habla de autónomo se hace referencia a una persona que trabaja por cuenta propia, con sus propios recursos y medios, y que emite facturas por su trabajo.

Muy probablemente eso ya lo sabías, pero, si hablamos de autónomo societario, ¿tienes claro de qué se trata? Si tu respuesta es no, en este artículo aclararás tu duda.

Por otro lado, si tú mismo eres un autónomo societario y quieres saber cuál es tu cuota en este 2019 también la descubrirás si sigues leyendo.

Qué es un autónomo societario

Un autónomo societario es un trabajador por cuenta propia que ha formado una empresa de cualquier tipo, sin que su situación fiscal sufra algún cambio.

Para ser autónomo societario, el trabajador debe tener mínimo 25% de las participaciones de la sociedad y ejercer funciones de dirección o gerencia dentro de la misma. Sin embargo, si este no es el caso, también puede serlo si posee como mínimo 33% del capital de la empresa y trabaja en ella.

Si ninguna de las condiciones anteriores se cumple, el trabajador aún puede darse de alta como autónomo societario aunque no posea acciones en la sociedad pero conviva con uno de los socios que tenga al menos 50% del capital.

Darse de alta como autónomo societario

El proceso básico para registrarse como autónomo societario comprende darse de alta en la Agencia Tributaria usando los modelos 036 y 037, darse de alta en la Seguridad Social con el modelo TA 0521 y presentar todos los recaudos, incluida la escritura de constitución de la sociedad (original y copia).

¿Factura o nómina?

Una de las preguntas más frecuentes sobre el autónomo societario es si este debe cobrar por su trabajo mediante facturación o nómina.

A este respecto, la Dirección General de Tributos aclaró en las comunicaciones V1147-15 y V1148-15 que el cobro debe hacerse por factura si el trabajador en cuestión realiza un trabajo independiente, es decir, usa sus propios medios, organiza su propio horario de trabajo, soporta el riesgo económico de sus tareas y tiene contratos directos con clientes.

En caso contrario, el autónomo societario recibirá una nómina por parte de la empresa.

Cuota de los autónomos societarios en 2020

La persona registrada como autónomo societario está obligada a cotizar en la Seguridad Social, pero su cuota en 2020 es superior a la del resto de autónomos, lo cual sin duda se convierte en una desventaja para este tipo de trabajador.

Desde el año 2017, el valor de la cuota está estrechamente ligado a los Presupuestos Generales del Estado. En este sentido, por decreto gubernamental, la cuota del autónomo societario para el año 2019 es de 364,23 € al mes, es decir, 20% más que la cuota del resto de autónomos comunes.

Además, el autónomo societario no puede beneficiarse de las bonificaciones en la cuota de la que sé se benefician otros, y no solo esto, sino que la cuota cada año sube, de hecho en 2019 está 7 euros por encima de la del pasado 2018.

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¿Qué es el libro de visitas de una empresa? ¿Es obligatorio?

libro de visitas

Periódicamente, las empresas o lugares de trabajo de cualquier rama son visitadas por inspectores que realizan un recorrido por las instalaciones y auditan los procesos y el cumplimientos de obligaciones, con el fin de determinar incidencias y sugerir mejoras.

La información obtenida en cada una de estas visitas era recopilada en un libro de visitas que cada empresa debía tener. Sin embargo, cada día nos llegan consultas acerca de su obligatoriedad, ya que los diferentes cambios normativos han generado dudas en empresarios y autónomos.

Precisamente en este artículo conoceremos qué es el libro de visitas y si es obligatorio tenerlo en todas las empresas.

¿Qué es el libro de visitas?

Como lo indica su nombre, se trata de un libro especial y acreditado, en el que se registran las incidencias de las visitas que realicen inspectores a una empresa.

El inspector solicita el libro y en él hace diversas anotaciones, por ejemplo, nombre, fecha y hora de la visita, y por supuesto todo lo que se observó o detectó durante la misma. En otras palabras, anotará en el libro lo que se está haciendo bien y lo que se está haciendo mal en la compañía en materia de obligaciones, por ejemplo, de seguridad social y prevención de riesgos laborales.

La idea detrás de este libro es que quede evidencia de la visita realizada y que sirva de referente para próximas visitas. ¿Por qué lo decimos? Porque cuando llegue un próximo inspector pedirá el libro de visitas, revisará los detalles de la visita anterior y los tomará como base para la nueva.

¿Físico o electrónico?

Con el fin de aprovechar las ventajas ofrecidas por las tecnologías de la información y la comunicación, en las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, La Rioja, Navarra y Cantabria, es posible utilizar un libro de visitas electrónico, que sustituye al de papel.

Pero para poder migrar desde el libro físico hasta el electrónico, la empresa debe estar autorizada por el Instituto de Trabajo y Seguridad social, lo que implica hacer un registro previo y contar con una serie de equipos informáticos, entre los que están un lector de tarjetas inteligentes y conexión a internet.

Si tu presupuesto permite realizar la inversión, entonces puedes usar el libro electrónico, sin embargo, con el libro en papel es suficiente en la mayoría de los casos, especialmente cuando se trata de autónomos o pequeñas empresas.

¿Es obligatorio tener un libro de visitas?

La respuesta a esta pregunta es no. Actualmente no es obligatorio contar con un libro de visitas físico o electrónico. Desde el año 2017, el hecho de que las empresas o autónomos contasen con un libro de visitas dejó de ser de carácter obligatorio de acuerdo al decreto emitido para tal efecto por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Con la eliminación de este requisito es el inspector de trabajo quien debe registrar la visita y el resultado de la misma. De manera que se releva a la empresa de realizar un gasto extra. Claro está, si deseas tener en tu empresa un libro de visitas a manera de archivo interno, nadie te lo impedirá, pero no tendrá carácter legal.

Diferencia entre leasing y renting

Diferencia entre leasing y renting

Supongamos que estás pensando montar una panadería y no tienes el dinero suficiente para comprar la maquinaria y seguir adelante con tu proyecto. Posiblemente pienses en pedir un préstamo o crédito a tu banco o buscar otras alternativas de financiación, como el crowdfunding o el crowdlending.

Pero como veremos en este artículo, hay dos productos financieros que también te será útiles en este caso, hablamos del leasing y del renting. Estos términos, aunque parezcan muy similares, tienen notables diferencias y de esas diferencias es precisamente de lo que vamos a hablar.

A continuación profundizaremos en la diferencia entre leasing y renting después de definir ambos conceptos y de desgranar todas sus ventajas y beneficios para las empresas y los profesionales autónomos.

Significado de leasing

El leasing, también conocido como arrendamiento financiero, es un contrato mediante el cual una empresa hace la compra de un producto para su cliente, quien podrá disfrutarlo siempre y cuando cancele una serie de cuotas periódicas establecidas en un contrato.

Los bienes comprados comienzan siendo propiedad de la entidad que los adquirió y una vez que el cliente ha cancelado todo el importe, tiene la opción de comprar el bien que ha sido liberado.

No obstante, la compra no es la única operación posible en este caso, pues también se permite al cliente devolver el bien o alargar el contrato, sin necesidad de realizar la compra.

Renting: definición

Muy parecido al leasing es el renting, que consiste en la compra por parte de una empresa de determinado bien y que el cliente debe pagar en cuotas, pero también debe hacerse cargo de todos los gastos derivados del bien. Además, cuando el contrato finalice, el producto sigue siendo propiedad de la entidad compradora, pues no existe la opción a compra, pero sí las de devolver el bien o prorrogar el contrato.

Diferencias entre leasing y renting

A simple vista, leasing y renting son prácticamente lo mismo, pero si leíste las definciones anteriores pudiste ver que se diferencian en que uno (leasing) da la opción de comprar el bien, mientras que el otro (renting) no lo permite.
Sin embargo, aunque esta es la diferencia más notable, no es la única, aquí tienes algunas más.

Los contratos de leasing tienen un lapso de tiempo de mínimo 2 años y no permiten ser cancelado ante del plazo estipulado, mientras que los contratos de renting van desde 1 hasta 5 años.

Debido a que el leasing se enfoca en usar el bien en actividades económicas, va dirigido a empresarios y autónomos, mientras que los contratos de renting puede realizarlos cualquier persona, sin darle importancia al uso estipulado para el bien adquirido.

Por otro lado, en el leasing las cuotas tienden a ser bajas porque en este tipo de contratos no se toman en cuenta aspectos como el mantenimiento o reparación del bien, algo que sí sucede en el renting, lo que hace que como consecuencia las cuotas sean más altas. De hecho, no solo se contemplan costes por mantenimiento, sino también el pago de impuestos, seguro obligatorio y otros que en el contrato hayan sido acordados por las partes.

Ahora ya conoces las principales diferencia entre leasing y renting, por lo que estás preparado para solicitar el tipo de contrato que mejor se adapte a tus necesidades y circunstancias.

Impuestos directos e indirectos, ¿cuáles son las diferencias?

impuestos directos e indirectos

Los impuestos son tributos que de forma obligatoria pagan las personas naturales y jurídicas al Estado y que se emplean para financiar el propio Estado, invertir en servicios públicos e infraestructuras y en el adelantamiento de planes sociales: educación, salud, cultura y otros aspectos.

No todos los impuestos son iguales. En líneas generales pueden dividirse en dos categorías: impuestos directos e indirectos. ¿Sabes a qué corresponde cada tipo? En este artículo hablaremos de ellos y sus diferencias.

Impuestos directos

Los impuestos directos son aquellos que de forma periódica deben pagarse y en cuyo cálculo se toman como base los ingresos y bienes de la persona natural o jurídica.

Por lo tanto, entre los impuestos directos figuran los que recaen sobre los beneficios empresariales, los bienes inmuebles, el patrimonio, las sucesiones, la tenencia o uso de vehículos, la tenencia de animales y la renta.

De todos los impuestos directos, el impuesto sobre la renta es probablemente uno de los más impopulares, sobre todo en países donde su cálculo es progresivo, es decir, a mayores ingresos, mayor gravamen.

Impuestos indirectos

Los impuestos indirectos son aquellos que se pagan por el uso de servicios o consumo de bienes y cuyo valor depende del costo de la mercancía en cuestión.

Entre los impuestos indirectos hallamos los aranceles aduaneros y los que gravan el consumo de productos y servicios. Además aquí se incluye el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y los impuestos de importación. Aquí puedes profundizar más sobre los tipos de IVA.

Impuestos directos e indirectos en España

Veamos a continuación un par de listas que agrupan los principales impuestos directos e indirectos que deben pagarse en España:

Impuestos directos

  • Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
  • Impuesto sobre Sociedades
  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones
  • Impuesto sobre el Patrimonio
  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles
  • Impuesto sobre Actividades Económicas
  • Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica
  • Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana

Impuestos indirectos

  • Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA): actualmente existen tres tipos de IVA: el general (21%) aplicado a la mayoría de productos y servicios; el reducido (10%) relacionado con productos alimenticios, farmacéuticos, agua y compra de viviendas; y por último el IVA superreducido (4% que únicamente se aplica a bienes y servicios de primera necesidad).
  • Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP)
  • Impuestos especiales: aplicados a la compra de ciertos productos como el alcohol y el tabaco
  • Renta de Aduanas (importaciones)

Diferencias entre impuestos directos e indirectos

La diferencia más clara entre los impuestos directos y los indirectos tiene que ver con lo que grava cada uno. De esta manera los primeros (directos) gravan el patrimonio de la persona o empresa (lo que posee) y los segundos (indirectos) gravan el uso que se le da al patrimonio (consumo).

Además, también existe diferencia en quién debe pagar cada tipo de impuesto. De esta manera, los directos son obligación de todos los trabajadores y empresas que hacen vida en el país, mientras que los indirectos deben ser pagados por todos los consumidores, sean estos o no trabajadores. Un ejemplo de esto último es el pago del IVA, que obligatoriamente se carga en las facturas de compra al adquirir algún producto o servicio.

Ahora que conoces qué y cuáles son los impuestos directos e indirectos, estás listo para rendir cuentas ante Hacienda sin ningún inconveniente. Recuerda que sin importar el tipo de impuesto, su pago es obligatorio.

Factura rectificativa, ¿qué es y cómo se hace?

factura rectificativa

Pensemos en la siguiente situación: acabas de emitir una factura pero te das cuenta de que has cometido un error en la misma. ¿Qué hacer? Sencillo, emitir una factura rectificativa, es decir, una que te permitirá enmendar el fallo.

Pero exactamente ¿qué es una factura rectificativa? ¿En qué casos se emite? Y ¿cómo se hace? Conoce todas las respuestas en este artículo. Si también necesitas saber qué es una factura proforma, en ese otro artículo podrás profundizar en ese concepto.

Qué es una factura rectificativa

Tal como lo indica su nombre, se trata de un documento mercantil que se emite para corregir o rectificar una factura emitida anteriormente, ya sea, por ejemplo, porque no cumple con todos los requisitos fiscales o porque se omitió alguna información.

La idea es no alterar la factura original agregándole notas marginales o tachando datos. De hecho, esto es algo que por el bien de la contabilidad de tu empresa no debes hacer nunca.

¿En qué casos se debe emitir?

Entre los casos que permiten la emisión de una factura rectificativa se encuentran errores en cantidades, precios o descuentos de un producto, importe total de la factura, aplicación de impuestos, datos fiscales o datos del cliente inexactos, y otros similares.

¿Cómo se hace una factura rectificativa?

Por regla general, toda factura rectificativa debe cumplir con tres condiciones:

  1. Llevar una numeración y serie diferente a la que se emplea en el resto de facturas cotidianas.
  2. Llevar el título “Factura Rectificativa” y especificar la razón por la que se emite, para así no dejar dudas de que se trata de una factura de esta naturaleza.
  3. Indicar qué factura original está siendo corregida mediante el presente documento -para esto se debe incluir el número y fecha de la factura-.

Si prefieres hacer la factura de forma automatizada, existen muchos programas de contabilidad y facturación que permiten realizar facturas rectificativas de forma rápida y sencilla; por lo general basta con buscar la factura ordinaria, seleccionar la opción Factura rectificativa (o similar) y emitir la nueva con los datos actualizados. Todo esto con tan solo pocos clics e incluso se rellenarán de forma automática algunos datos que ya estén guardados en el sistema.

Es importante saber que desde la emisión de la factura original se dispone de un plazo máximo de un mes para hacer la rectificativa en caso de ser necesario.

Una vez emitas la nueva factura existe otro plazo de un mes para informar por escrito a la Agencia Tributaria sobre la modificación realizada. Anexo a esto debes incluir una copia de ambas facturas. Por supuesto, debes guardar en tus archivos tanto la factura original como la rectificativa.

En resumen, una factura rectificativa permite corregir errores o agregar información a una factura realizada previamente. Por lo tanto, si te das cuenta de que has cometido un error en algún dato puedes recurrir a este documento mercantil.

Como te mencionamos, nunca alteres una factura ya emitida para enmendar un error, sino que debes acudir siempre que sea necesario a la factura rectificativa.

Benchmarking: significado, definición y ejemplos

benchmarking

En un mercado empresarial tan competitivo, las empresas tienen que luchar entre sí para tener una mayor cantidad de clientes, mejorar sus productos y servicios, ser más productivos y elevar su calidad. Para esto aplican distintas estrategias y una de ellas es el benchmarking. Pero, ¿qué es benchmarking? ¿Qué se esconde tras este anglicismo?

En este artículo hablamos de esta importante herramienta para las empresas, su definición, características, tipos y ejemplos.

¿Qué es benchmarking? Definición

Diversos autores han escrito sobre el benchmarking y han puntualizado su definición. Uno de ellos es David T. Kearns, quien lo conceptualiza de la siguiente manera:

“Benchmarking es el proceso continuo de medir productos, servicios y prácticas contra los competidores más duros o aquellas compañías reconocidas como líderes en la industria.”

Por su parte, Bengt Kallöf y Svante Östblom, autores del libro Benchmarking, indican que se trata de un “proceso sistemático y continuo para comparar nuestra propia eficiencia en términos de productividad, calidad y prácticas con aquellas compañías y organizaciones que representan la excelencia”.

Si definimos de forma sencilla el benchmarking podemos decir que es un proceso continuo mediante el cual comparamos los procesos de nuestra empresa con los que realizan las compañías más reconocidas y eficientes del sector con el fin de mejorar nuestros productos y servicios. Obviamente esto debe estar acompañado de un estudio previo de las prácticas de la empresa que tomaremos como referencia.

Características del benchmarking

De todas las definiciones anteriores hay algunos datos básicos que podemos extraer como características principales del benchmarking, veamos cuales son:

  • Proceso continuo: no debe realizarse solo una vez y olvidarse, sino que cada cierto tiempo debe llevarse a cabo un estudio de benchmarking. Esto es sumamente importante, ya que las empresas e industrias están en un cambio constante y para adaptarse a dicho cambio desarrolla nuevas prácticas. Esto quiere decir que lo que hoy se considera la mejor forma de hacer las cosas, mañana puede que no lo sea.
  • Medición: el proceso de benchmarking implica medir los procesos propios y los de otras empresas referentes para poder compararlos.
  • Aplicable a todo el negocio: el benchmarking no es exclusivo de los procesos de producción, sino que puede aplicarse a todo el negocio, desde compras hasta los servicios posventa

Tipos de benchmarking

  • Interno: se aplica en grandes empresas para comparar las funciones o procesos similares que se llevan a cabo en dos o más departamentos.
  • Competitivo: consiste en comparar los procesos con los realizados por empresas consideradas competencia directa. Pero también se da cuando se toman como base los procesos de las compañías líderes del mercado.
  • Funcional: se trata de la comparación con empresas dedicadas a un área diferente, es decir, con aquellas que no sean competencia directa.

Ejemplo de benchmarking

La empresa pionera de la industria xerográfica mundial, Xerox, tenía hasta finales de los años setenta el monopolio en el negocio de equipos de fotocopiado e impresión. Pero con la llegada de los años 80 irrumpieron en Estados Unidos empresas japonesas que se convirtieron en su competencia.

Para salir de la crisis, la empresa decidió analizar a su filial japonesa Fuji – Xerox y tras el estudio y la comparación realizada se evidenció una enorme ineficiencia en todas las áreas que se estudiaron. Como resultado, la empresa reajustó sus objetivos y procedimientos para optimizar sus servicios y hacer frente a la competencia.

El ejemplo de Xerox es uno de los más notables; de hecho se considera que esta empresa fue la primera en aplicar el benchmarking en sus procesos. Pero no es la única, hay muchas otras empresas de renombre que han encontrado en esta herramienta el salvavidas que necesitaban.

En resumen, el benchmarking el benchmarking es una herramienta o estrategia que busca mejorar todos los ámbitos de un negocioes una herramienta o estrategia que busca mejorar todos los ámbitos de un negocio, con el objetivo de ayudarlo a posicionarse entre los mejores por su calidad y productividad.

Qué es un administrador concursal y cuáles son sus funciones

administrador concursal

Cuando se abre un concurso de acreedores, el juez nombra un administrador concursal ajeno a los implicados, con el propósito de llevar a buen término el concurso. Pero, ¿sabes exactamente qué es y qué hace un administrador concursal? A continuación te damos todas las respuestas.

Qué es un administrador concursal

El administrador concursal, que es nombrado por un juez cuando una compañía entra en concurso de acreedores, es un experto (o grupo de ellos) cuya función es conocer la situación de la empresa en cuestión y llevar su administración con el objetivo de que todos los implicados en el concurso obtengan los mejores resultados.

Para lograr esto último, el administrador concursal no es parcial, es decir, no representa los intereses de los deudores ni de los acreedores, sino que se enfoca en la resolución del concurso de forma objetiva. De hecho, el administrador busca que se paguen las deudas a los acreedores y el rescate de la empresa, si esto último es viable; de forma que todos ganen.

Es necesario aclarar que el administrador concursal no tiene nada que ver con la administración pública, de hecho no es un funcionario público. Se trata más bien de profesionales independientes, como economistas y abogados que tienen los méritos y conocimientos suficientes para ser elegidos a una bolsa de trabajo especial.

¿Quién puede ser administrador concursal?

Para poder ejercer el cargo de administrador concursal existen un conjunto de requisitos de carácter obligatorio, de ahí que no cualquiera puede serlo. Estos requisitos establecen que debe tratarse de un profesional en abogacía o economía con formación acreditada en Derecho Concursal, y como mínimo 5 años de experiencia ejerciendo las labores inherentes a su título académico.

Funciones del administrador concursal

Describamos a continuación las funciones del administrador concursal que, de acuerdo con el Título II “De la administración concursal” de la Ley 22/2003, de 9 de julio, son las siguientes:

1. Elaborar un informe

Elaborar un informe que describa la situación de la empresa y explique las razones que le han llevado a la insolvencia. Este informe debe aportar la siguiente información:

  • Estado financiero y contable del concursado, incluyendo sus activos y pasivos.
  • Memoria de las decisiones de la administración concursal sobre las actuaciones realizadas por el concursado.
  • Lista de acreedores, incluyendo la cantidad y tipificación de sus créditos.
  • Propuesta de convenio o de liquidación.
  • Evaluación de las decisiones del concursado, realizadas antes del concurso de acreedores.

Dirigir las acciones económicas del concursado

Dirigir las acciones económicas del concursado, para que este pueda seguir realizando su actividad económica y tratar de atenuar en la medida de lo posible su insolvencia.

Como parte de esta función, el administrador concursal puede:

  • Realizar contratos y acuerdos mercantiles necesarios, especialmente aquellos dirigidos a la venta y liquidación de bienes de la empresa (si aplica).
  • Encargarse de las obligaciones de la persona con la administración, por ejemplo, la rendición de cuentas, liquidaciones, cotizaciones, declaración de impuestos y otras.
  • Organizar las reuniones o asambleas de socios y convocar a los implicados a la participación en la misma.
  • Encargarse de la actividad laboral de la empresa.

En resumen, el administrador concursal en un abogado o economista formado en materia concursal, que en medio de un concurso de acreedores cumple determinadas funciones con el fin de obtener el mejor resultado posible del concurso, tanto para el deudor como para el acreedor.

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Qué es una licitación privada y en qué se diferencia de una pública

licitacion privada

Cuando hablamos de licitación privada o propuesta privada hacemos referencia a un procedimiento administrativo de carácter concursal. Sin embargo, conviene profundizar en una serie de cuestiones para diferenciar este tipo de procedimiento con otros similares como puede ser la licitación pública, cuyas diferencias veremos en el siguiente artículo.

Licitaciones: definición

Antes de entrar en las diferentes modalidades es importante que veamos someramente la propia definición de licitación. Bajo este nombre encontramos el sistema que suele utilizar la administración pública para adjudicar a terceras empresas diferentes obras o servicios. Es muy habitual escuchar la palabra licitación cuando se habla de la adjudicación de las obras de una carretera, un hospital u otro tipo de infraestructura pública.

Por lo general, todas las empresas y los profesionales autónomos pueden presentar sus propuestas y sus presupuestos para optar a los diferentes concursos públicos, siempre y cuando cumplan con los requisitos establecidos en el pliego de condiciones elaborado por la entidad promotora, generalmente un ente público.

En el caso de España, toda la legislación aplicable en estos casos se articula en torno al Real Decreto 3/2011, de 14 de noviembre, en el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (TRLCSP). De esta forma, en una sola norma se integra todo el aparato legislativo en materia de contratación mediante este procedimiento.

Licitaciones públicas y privadas

Qué es una licitación pública

Antes de explicar qué es una licitación privada vamos a definir las licitaciones públicas para observar las diferencias. En una licitación pública todas las empresas que cumplan con los requisitos pueden participar libremente, ya que los contratos públicos se rigen según la legislación por los principios de publicidad, concurrencia, transparencia, confidencialidad, igualdad y no discriminación.

De este modo, solo pueden licitar las Administraciones Públicas y las entidades vinculadas a la función pública. Asimismo, es muy habitual que en los diferentes Estados miembros de la Unión Europea las licitaciones estén sujetas al marco regulatorio comunitario para garantizar la libre concurrencia de las empresas de los diferentes países.

Qué es una licitación privada

Una vez visto lo anterior, podemos definir las licitaciones privadas como aquellas en las que la administración invita de manera expresa a determinadas empresas y no por anuncio público. Esas compañías suelen ser de alto prestigio, seleccionadas de manera no discriminatoria y en un número suficiente para garantizar un precio competitivo. Por lo general se aplican los mismos principios que a las licitaciones publicas, excepto el de publicidad.

Al ser restringida, solo participan aquellas empresas que la entidad ha convocado teniendo en cuenta criterios como la liquidez económica, la cualificación técnica u otras cuestiones de relevancia para su concurso.

Debido a su excepcionalidad, la licitación privada o restringida se reserva para casos muy puntuales. Suele utilizarse para resolver contratos disueltos sin haber finalizado los trabajos, en caso de licitaciones desiertas, en momentos de emergencia o urgencia, para servicios confidenciales o para trabajos muy exclusivos que solo pueden ofrecer muy pocos proveedores.

¿Cuál es principal diferencia entre una licitación pública y una licitación privada?

Con todo lo visto anteriormente podemos concluir que la principal diferencia entre ambos tipos de licitaciones es el grado de competencia. Mientras en las licitaciones públicas pueden concurrir todas las empresas que lo deseen, en las licitaciones privadas la participación está restringida a las empresas invitadas por la propia administración.

Qué es el mercadeo: concepto, definición y tipos de mercadeo

que es mercadeo

El concepto de mercadeo está cada día más ligado al desarrollo de las empresas, sobre todo en el área comercial y de dirección. En un mercado tan competitivo como el actual, desarrollar una buena estrategia de mercadotecnia es fundamental para determinar el éxito de la compañía, sobre todo aquellas destinadas a la venta de productos o servicios a terceras personas.

Dicho esto, entendemos que cualquier empresa, independientemente de su tamaño, puede aprovechar las ventajas de estas técnicas para ganar seguidores, consumidores o clientes y, lo que es más importante, fidelizarlos. Es por ello por lo que todo directivo debe estar familiarizado con ellas.

Definir exactamente qué es el mercadeo no es una tarea sencilla. Son muchas las personas que han teorizado acerca de esta metodología y sus beneficios para las empresas. A continuación vamos a intentar acercarnos a su definición de una manera clara y sencilla.

Qué es el mercadeo: concepto y definición de mercadeo

En el primer párrafo de este artículo hemos utilizado dos términos que son prácticamente sinónimos: mercadeo y mercadotecnia. Ambos conceptos derivan de la voz inglesa marketing, que es la más extendida y utilizada en todo el mundo. Por tanto, cuando hablamos de mercadeo nos estamos realmente refiriendo a las técnicas y estrategias del marketing.

Existen varias formas de definir el concepto de mercadeo. De manera sencilla podemos decir que el mercadeo se encarga de estudiar y analizar el comportamiento de los mercados y de los propios consumidores para mejorar las cifras de negocio de la compañía. Analiza la gestión comercial y establece estrategia para atraer a nuevos clientes, retener a los existentes y fidelizarlos. Esto se suele hacer de dos maneras:

  • Resolviéndoles sus problemas
  • Ofreciéndoles aquello que realmente necesitan o desean

Asimismo, esta disciplina también analiza, estudia y comprende los puntos débiles de la competencia para así innovar en sus productos y servicios, obteniendo mejores resultados de venta que sus empresas rivales.

Tipos de Mercadeo

Existen diversos tipos de mercadeo que podemos tomar en cuenta a la hora de definir cuál es el que necesitas aplicar en tu empresa, entre ellos tenemos:

1. Marketing convencional

Este se dedica a utilizar los medios básicos y tradicionales para cumplir con su objetivo, como los medios de comunicación de masas, la publicidad exterior, etc. Aún hay muchas empresas que lo aplican, sin embargo están en riesgo de que la tecnología los obligue a usar los medios más modernos hasta la fecha.

2. Marketing de marca

Es el que se dedica a promover una empresa a través de una imagen, una insignia personal que ayuda al cliente a reconocer a la empresa. La mayoría de empresas hoy en día utilizan esta forma de mercadeo. Y es que en un mercado tan competido, contar con una imagen de marca fuerte es vital para sobresalir sobre la competencia.

3. Marketing Online

Todo, absolutamente todo lo que puedas imaginar se puede vender por internet -también se puede crear imagen de marca por este medio-, y eso es precisamente lo que hace este tipo de mercadeo: vender o promocionar algún producto o servicio a través de internet. Para ello se utilizan conceptos del marketing tradicional y se exploran áreas concretas de especialización como la publicidad online, la publicidad en redes sociales, la creación de campañas virales, los vídeos corporativos, el posicionamiento web, etc.

4. Mercadeo en redes sociales

Las redes sociales hoy en día marcan un impacto muy alto en la sociedad. Son, por tanto, herramientas perfectas para cualquier compañía: un emprendedor, una pyme… o una empresa con cierto renombre y posicionamiento. De esta forma se puede llegar a muchísimas personas alrededor de todo el planeta. Y todo ello con un coste muy contenido. Actualmente, las plataformas redes sociales como Facebook te ofrecen servicios especiales para poner tus anuncios a través de toda la plataforma de esta red social. Podemos segmentar por ubicación, sexo, edad, gustos, etc., para llevar nuestro mensaje al grupo social que más nos interesa.

5. Mercadeo comunicacional

Se trata de vender algún producto o servicio a los consumidores, o potenciales clientes, sin que estos se den cuenta de que están siendo persuadidos o manipulados psicológicamente para comprar este producto o servicio que la empresa o el vendedor personalmente les está ofreciendo.

6. Marketing visionario

Este tipo de mercadeo busca adelantarse a las necesidades de las personas, observando entre líneas, analizando cada pequeño detalle de la vida para poder así desarrollar un producto o servicio que pueda ser del interés de los consumidores y, a través de campañas de marketing masivas, se puede llegar a vender este producto o servicio a muchas personas.

Esperamos que con estas breves palabras hayas podido entender qué es el mercadeo, qué significa y cómo aprovecharlo en tu empresa para mejorar tus cifras de negocio.