Crear una empresa en Andorra, ¿merece la pena?

Crear una empresa en Andorra
Crear una empresa en Andorra, ¿merece la pena?
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Cada vez son más las empresas europeas que deciden establecer su sede en Andorra para beneficiarse de una fiscalidad más ventajosa, una alternativa más viable desde que en 2011 el Principado firmara una serie de acuerdos con países de nuestro entorno, entre ellos España, para salir de la lista negra de paraísos fiscales.

En ese año, las autoridades andorranas decidieron abrir la puerta al intercambio de información fiscal y llevaron a cabo una serie de medidas y reformas de gran calado para combatir el fraude y ganar en transparencia. Además de ofrecer información sobre los clientes con cuentas en bancos andorranos con procedimientos penales abiertos (también tributarios), el país pirenaico también decidió crear un sistema tributario similar al del resto de países de la Unión Europea y permitir la implantación de empresas de capital extranjero.

Tipos de sociedades en Andorra

Estos cambios normativos, que entraron en vigor entre 2011 y 2012, abrieron la puerta a que muchas empresas decidieran instalarse en este país, ya que hasta ese momento los inversores extranjeros no podían poseer más del 49% de las acciones de las empresas radicadas en su territorio (el 51% restante tenía que estar en posesión de otra persona o entidad local). Sin embargo, ahora una empresa foránea puede poseer el 100% del capital.

Si está interesado en crear una empresa en Andorra lo primero que debe conocer es el tipo de sociedades que existen en este país, a la postre muy similares a las que podemos encontrar en España. Básicamente son dos las sociedades por las que podemos optar:

  • Sociedad Limitada (S.L.) › Esta sociedad de responsabilidad limitada se puede constituir, al igual que en nuestro país, con un capital mínimo de 3.000 euros.
  • Sociedad Anónima (S.A.) › En este caso, el capital mínimo exigido para su constitución es de 60.000 euros.

Requisitos legales y residencia

Para poner en marcha una empresa en el principado se exigen unos requisitos muy similares a los de cualquier otro país europeo. Todas las sociedades con sede en su territorio deben tener un domicilio social en el país, así como un administrador, y todas son consideradas como residentes. Por tanto, se descarta el modelo de entidad offshore que tanto hemos oído en los últimos años en los medios de comunicación, sobre todo vinculadas a paraísos fiscales.

Tras los acuerdos de 2011, todas las compañías están obligadas a realizar declaraciones trimestrales y anuales de impuestos, al igual que en España, por lo que el control es mucho más exhaustivo que en otros tiempos. El modelo, como podemos ver, es muy similar al que se utiliza en nuestro país, tanto desde el punto de vista del tipo de sociedad como de la gestión fiscal.

Fiscalidad en Andorra

Después de los cambios económicos introducidos entre 2011 y 2012, como estamos analizando, Andorra se ha abierto al mundo con un modelo mucho más transparente y homologable al resto de Estados de la Unión Europea. Entonces, ¿por qué tantas compañías han puesto los ojos en este país para trasladar su domicilio social y su actividad?

La respuesta la tenemos que buscar en su fiscalidad, que se ha convertido en el verdadero reclamo. No en vano, el principado cuenta con un sistema impositivo mucho más bajo que el resto de países de nuestro entorno, por lo que ofrece transparencia, rigor en la supervisión, un modelo económico bien visto por la UE e impuestos muy bajos. Una combinación letal.

Veamos a continuación cómo es la carga impositiva en el país pirenaico:

  • Impuesto de sociedades › El máximo es de un 10% sobre los beneficios. Sin embargo, existe un impuesto reducido del 2% para empresas que desarrollen actividades como el comercio internacional, las inversiones y la financiación internacional o la gestión internacional de intangibles, como cánones (existen incluso casos en los que este impuesto es del 0%).
  • IVA › El impuesto sobre el valor añadido en Andorra es el más bajo de Europa, apenas del 4,5% (en España el tipo general es del 21%, es decir, 4,6 veces superior).
  • Tasas › Si sumamos todas las tasas que debe afrontar una empresa para llevar a cabo su actividad en Andorra la suma resultante rara vez superará los 800 euros. Esto incluye tasas municipales y gubernamentales y el pago a la cámara de comercio.
  • Seguros sociales › Este apartado es otro de los más interesantes si lo comparamos con nuestro país. Las costes por este concepto se sitúan en torno al 14%, cuando en España superan el 30%, lo que facilita de manera notable la contratación.

Por tanto, crear una empresa en Andorra permite reducir de manera sensible la carga impositiva derivada de la propia actividad y disminuir el coste laboral por encima del 10%. Un ahorro muy importante al que tenemos que sumar alquileres muy económicos y una presión municipal muy reducida.

Con todas estas ventajas, el país pirenaico se ha propuesto, sobre todo, atraer a compañías del sector tecnológico y start ups, que pueden beneficiarse de manera muy directa de este tipo de fiscalidad, tal y como señaló en 2016 el secretario de Estado para la Diversificación Económica de Andorra, Josep Maria Missé, a la Agencia EFE.

Ser autónomo en Andorra

El Principado no sólo ofrece un sinfín de atractivos para las sociedades que quieran implantarse en su territorio, sino también para los autónomos que quieran beneficiarse de una de las fiscalidades más bajas del continente. Eso sí, para ser autónomo en Andorra es obligatorio residir allí un mínimo de 183 días al año.

La cuota de autónomo ronda los 200 euros el primer año y 400 el resto, aunque con una serie de ventajas más que interesantes. Los primeros 24.000 euros no pagan ningún tipo de impuesto en concepto de IRPF, mientras que por encima de esa cantidad se sitúa entre el 5% y el 10%, una cantidad ínfima si tenemos en cuenta que en España el tramo máximo de IRPF es del 45%.

Para operar en Andorra como trabajador autónomo hay que cumplir con una serie de requisitos que van más allá de la residencia. A continuación los detallamos:

  • Obtener un permiso de trabajo y residencia. Para ello debemos tener un domicilio en el país y elaborar un plan de negocio que deje constancia del potencial de este territorio para este mercado.
  • Registrar el nombre comercial en el Comú d’Andorra la Vella.
  • Darse de alta en la Seguridad Social.
  • Recibir la autorización de la Administración y la licencia municipal de apertura.

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