7 alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos

Alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos Alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos
7 alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos
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Las consecuencias de la crisis económica y su impacto sobre el sistema financiero español provocaron que los bancos decidieran cerrar el grifo de la financiación y elevar sus criterios de evaluación para acceder al crédito. Aunque la banca ha comenzado tímidamente a incrementar el número de operaciones, lo cierto es que las pymes y los autónomos continúan encontrando serias dificultades para encontrar la financiación necesaria para afrontar el pago de impuestos, realizar pagos a proveedores o poner en marcha nuevos proyectos.

A pesar de estos obstáculos, las empresas españolas, al contrario de lo que ocurre en países como Estados Unidos, siguen apostando por los bancos para obtener liquidez, algo que se convierte en una misión casi imposible en el caso de las pequeñas empresas de nueva creación. En la actualidad, sin embargo, las pymes y autónomos tienen otras muchas opciones para acceder al crédito o conseguir liquidez a corto plazo, y en este artículo vamos a analizar un total de 7 alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos.

En este repaso vamos a centrarnos en las más utilizadas por los profesionales españoles y en algunas herramientas financieras poco exploradas en nuestro país, como el descuento de pagarés o el factoring, que poco a poco comienzan a abrirse paso como consecuencia, precisamente, de las dificultades para acceder al crédito.

1. Préstamos ICO

A la hora de conseguir liquidez, los préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) siguen siendo una de las opciones más utilizadas por sus múltiples ventajas, ya que los plazos de amortización son altos y los intereses son reducidos. Por lo general, los créditos ICO se solicitan a través de los bancos y entidades de crédito colaboradoras, de tal manera que el ICO aporta los fondos y estas entidades llevan a cabo toda la tramitación y el estudio de las operaciones. Serán estos bancos, por tanto, los que aprueben o rechacen las solicitudes según las condiciones impuestas por el Instituto.

Las líneas ICO son modificadas anualmente, así como sus condiciones y requisitos, aunque las variaciones suelen ser mínimas entre un año y el siguiente. En la actualidad encontramos las siguientes líneas abiertas:

Líneas ICO abiertas en 2017

  • ICO Empresas y Emprendedores 2017 › Financiación orientada a autónomos y empresas que realicen inversiones productivas en el territorio nacional y/o necesiten cubrir sus necesidades de liquidez. También pueden solicitar financiación particulares y comunidades de propietarios para rehabilitación de viviendas.
  • ICO Garantía SGR/SAECA 2017 › Financiación orientada a autónomos y empresas que cuenten con el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) o SAECA que realicen inversiones en España o fuera del territorio nacional y/o quieran cubrir sus necesidades de liquidez. La empresa que solicite financiación para realizar una inversión fuera de España ha de tener domicilio en España o al menos un 30% de capital de empresa española.
  • ICO Crédito Comercial 2017 › Financiación orientada a autónomos y empresas con domicilio social en España que deseen obtener liquidez mediante el anticipo del importe de las facturas procedentes de su actividad comercial dentro del territorio nacional o cubrir los costes previos de producción y elaboración de los bienes objeto de venta en España.

2. Sociedades de garantía recíproca

Las sociedades de garantía recíproca, conocidas por sus siglas SGR, son entidades que tienen como objetivo mejorar las condiciones de financiación y facilitar el acceso al crédito a sus socios, sobre todo pymes y autónomos. Aunque también ofrecen asesoramiento en temas económicos, su principal función es actuar como avalistas para que sus socios puedan acceder a líneas de crédito y disfrutar de condiciones más ventajosas.

Las sociedades de garantía recíproca están constituidas por un número indeterminado de socios, que pueden ser de dos tipos: partícipes y protectores. Los socios partícipes son aquellas empresas y autónomos que acceden a los servicios que ofrece la entidad, sobre todo en materia de financiación. Para ello tienen que cumplir con los requisitos y condiciones impuestos por la entidad. Ser socio partícipe permite a los pequeños empresarios beneficiarse a líneas de crédito y financiación a corto plazo sin necesidad de acudir a los bancos.

Los socios protectores, por su parte, son aquellas personas, físicas o jurídicas, que aportan capital social y al fondo de la sociedad para su empleo por parte de los socios partícipes. Estos socios no tienen por qué ser exclusivamente particulares, ya que es frecuente encontrar dentro de este apartado a las propias comunidades autónomas, diputaciones provinciales o cámaras de comercio. Asimismo, cualquier empresa privada, asociación de empresarios o inversor puede convertirse en socio protector. Eso sí, no se puede ser al mismo tiempo socio protector y socio partícipe.

Cualquier sociedad de garantía recíproca debe ser autorizada por el Ministerio de Economía y Hacienda después de un informe previo elaborado tanto por el gobierno de la comunidad autónoma donde vaya a tener su domicilio social como del Banco de España. Además, estas entidades son controladas e inspeccionadas por el Banco de España, al igual que el resto de entidades de crédito.

3. Capital riesgo

El capital riesgo se define como la financiación de proyectos y empresas en fase de crecimiento por parte de entidades de capital-riesgo. Este sistema es especialmente útil para start-ups, ya que estos fondos se caracterizan por otorgar liquidez a compañías con perspectivas de rápido crecimiento y gran rentabilidad. Debido a su fase incipiente, invertir en estos proyectos también suele llevar aparejado un riesgo alto.

Por lo general, estos fondos privados no sólo aportan financiación, sino que también se involucran en la gestión de la empresa para incrementar la rentabilidad y los beneficios. En muchos casos estos fondos se hacen de manera temporal con una participación de la empresa y, una vez que el proyecto comienza a dar sus frutos, se retiran para optimizar el rendimiento. Esta retirada suele llevarse a cabo mediante la venta de su participación a la propia start-up, a otros inversores o, incluso, a otras entidades de capital-riesgo.

Este tipo de financiación está fuertemente ligado a empresas de sectores con un crecimiento superior a la media, sobre todo del sector tecnológico, nuevas tecnologías, software, aplicaciones, etcétera.

Alternativas de financiación para pymes

Alternativas de financiación para pymes

4. Préstamos participativos

Los préstamos participativos son un tipo de préstamo para empresas y autónomos que tienen la particularidad que la entidad que realiza el préstamo también se asegura participar de los beneficios de la empresa beneficiaria de la financiación. La compañía financiada, a cambio, tendrá que devolver el crédito con un interés fijo.

Estos préstamos, por lo general, tienen un vencimiento a largo plazo (se pueden cancelar por anticipado a cambio de una ampliación de igual cuantía en el capital de la compañía) y unos intereses más bajos que los que ofrecen los bancos tradicionales. Estos intereses, además, se pueden deducir en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades.

Los préstamos participativos pueden ser concedidos por empresas privadas o por entidades públicas como la Empresa Nacional de Innovación (ENISA), dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. En cualquier caso, hay que cumplir una serie de requisitos para beneficiarse de estas líneas, como ser una pyme, contar con cuentas saneadas y auditadas o presentar un proyecto viable que no pertenezca ni al sector financiero ni al inmobiliario.

5. Préstamos exprés

Las empresas y autónomos que busquen financiación alternativa también pueden recurrir a los préstamos exprés, muchos de los cuales pueden gestionarse directamente a través de internet. Estas entidades no ofrecen cantidades fijas, sino que abren líneas de crédito y entregan una cantidad de dinero variable en función de los ingresos.

Para determinar la cuantía de los préstamos, la entidad que otorga la financiación solicitará una serie de documentación para monitorizar los ingresos de la compañía, como la liquidación trimestral del IVA. También podrá solicitar la conexión de la cuenta bancaria de la empresa. Con estos datos, un programa informático calcula la cuantía de la línea de crédito y otorga una respuesta en apenas unos minutos.

6. Descuento de pagarés

Este sistema de financiación está cada día más de moda entre las pymes y los autónomos, ya que la empresa que solicita el descuento está consiguiendo liquidez utilizando los ingresos generados por su propia actividad. El procedimiento es sencillo: una entidad financiera adelanta a la empresa la cuantía de los pagarés pendientes de cobro antes de su vencimiento a cambio de un porcentaje y una comisión. No hablamos, por tanto, de solicitar un crédito, sino de adelantar el cobro de un derecho generado por el propio beneficiario.

Para profundizar en este servicio lea nuestro amplio artículo sobre el descuento de pagarés.

7. Factoring

El factoring o factoraje funciona de manera muy similar al descuento de pagarés. En este caso, la empresa no se financia descontando los pagarés remitidos por un tercero, sino haciendo lo propio con las facturas. De esta forma, una entidad financiera adelantará el pago de las facturas a la pyme a cambio de los derechos de cobro y de la correspondiente comisión.

Para profundizar en este servicio lea nuestro amplio artículo sobre el factoring.

Estas alternativas a los bancos para la financiación de pymes y autónomos ofrecen a los empresarios diferentes vías para acceder al crédito y conseguir liquidez a corto plazo sin necesidad de afrontar los duros y farragosos trámites que actualmente dificultan las gestiones en la banca tradicional.